Descripción Album

FIESTA DE LA FLOR MÁS BELLA DEL EJIDO


Como muestra de arraigo y aprecio por sus tradiciones, Xochimilco celebra año con año, desde 1955, “La Fiesta de la Flor más Bella del Ejido".

Sus orígenes datan de la época prehispánica, tiempo en el que se celebraban las “Xochipanias”, festividades dedicadas a las deidades Tláloc, Xochipilli y Xochiquetzalli, en las que se ofrendaban flores y se elegía a mujeres jóvenes para participar en diversos ritos.

Al inicio de la época Colonial, la religiosidad indígena se modifica, al tiempo en que las propias creencias del catolicismo europeo son impuestas. Así es como la celebración del “Viernes de Dolores” toma el lugar de las “Xochipanias” y se convierte en el festejo preponderante de la creciente capital de la Nueva España.

En 1785 el Paseo de la Viga, recorrido que conectaba los canales que había entre Xochimilco e Iztacalco, y creación del Virrey Bernardo de Gálvez, se llenaba de color y fiesta en los llamados “Viernes de Amapolas”, que paulatinamente reemplazaron a los Viernes de Dolores.

Posteriormente, hacia el año de 1897, el entonces presidente, el General Porfirio Díaz, da un nuevo giro a la celebración y lo instituye como “Viernes de Primavera”; no obstante, las obras para la construcción del Mercado de Jamaica, provocan la modificación radical del Canal de la Viga, y con ello, el declive del que fuera hasta entonces un paisaje envidiable.

La sede había desaparecido, más no la memoria del pueblo que conservaba los recuerdos de lo que fue. Así es como, promovido por el periódico El Universal en 1921, se crea el concurso de "La India Bonita", como parte de los festejos del Centenario de la Consumación de la Independencia de México. Este es quizás, el más fiel antecedente y el primer boceto del certamen que hoy en día prevalece. La Flor Más Bella del Ejido.

En 1936, durante el periodo presidencial del General Lázaro Cárdenas, se celebra por primera vez la fiesta de “La Flor más Bella del Ejido”, en la que se busca enaltecer la belleza de la mujer originaria, hija de campesinos y con marcados rasgos indígenas. La fiesta tomó gran relevancia, debido a que se le veía como una pieza clave para la construcción de la identidad nacional; de la mexicanidad, y de los conceptos que de ella emanan, como la “Belleza Indígena” y el Ejido.

Después de la desecación del Canal de Santa Anita Zacatlamaco, en la actual Delegación Iztacalco; y tras una breve estancia en el Pueblo de San Andrés Mixquic, en la Delegación Tláhuac, esta Fiesta encuentra en Xochimilco el lugar ideal para seguir perdurando.

Xochimilco se convierte en la sede oficial a partir del año de 1955, debido a que su territorio reúne  los elementos característicos que han hecho única a esta celebración: el agua de los canales tradicionales; las flores que envuelven en colores y aromas al ambiente, pero sobretodo, el arraigo y el amor por las tradiciones.

En la actualidad, se pretende valorar y enaltecer las características de la mujer mestiza que habita en la Ciudad de México, además de ser un espacio abierto a la voz de las participantes, para expresar su pensamiento y sentir ante diversos temas de actualidad. Asimismo, se busca fomentar la cultura,  la conservación de las tradiciones y el acercamiento de éstas ante las nuevas generaciones.

Este espectáculo de flores encarnadas en mujer, se realiza cada año sin excepción entre los meses de marzo y abril, en la semana previa a la celebración de “Semana Santa”, que a su vez coincide con la entrada de la primavera.

Así es como Xochimilco vive con entusiasmo la tradición, la diversidad cultural y, por supuesto, el florecimiento de nuevas, fragantes y bellas flores. Sin duda una experiencia que no se debe dejar pasar.

La Coronación

El momento cumbre de la Fiesta es la coronación de las tres ganadoras del Certamen, quienes son electas por un jurado especializado que evalúa la personalidad, el atuendo (los elementos que lo conforman y el porte del mismo), el mensaje pronunciado por cada participante ante el público, su desenvolvimiento en el escenario y la respuesta a las pregunta que se realiza a las finalistas.

Las jóvenes participantes desfilan sobre el escenario principal portando con orgullo el Atuendo Típico del Altiplano Central de México, conformado por:

El chincuete, blusa bordada a mano en punto de cruz y cuello cuadrado, huaraches, ceñidor, ataderas para las trenzas y rebozo de “Santa María” o de “Bolita”; además de accesorios de filigrana, chaquira y semillas, que complementan el atuendo y lo hacen único.

Desarrollada por Secoweb